D.O. Jerez-Xeres-Sherry-Sanlúcar de Barrameda

La Denominación de Origen se estableció en 1933, siendo por tanto la primera de España. Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, ambas situadas en la provincia de Cádiz, son dos Denominaciones de Origen diferentes pero que comparten los mismos viñedos y el mismo Consejo Regulador.

La zona de Crianza, queda circunscrita a las ciudades de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda para la Denominación de Origen “Jerez-Xérès-Sherry”, que es donde se encuentran las Bodegas de Crianza y Expedición. En el caso de la Denominación de Origen Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, la Zona de Crianza está limitada a la ciudad de Sanlúcar de Barrameda.

La zona

El Marco de Jerez se encuentra situado en el noroeste de la provincia de Cádiz, la más meridional de la península Ibérica. Enclavada en la costa atlántica y enmarcada por los ríos Guadalquivir y Guadalete.

El suelo está formado por terrenos ondulados, de marga caliza blanca; sus célebres albarizas (alba en latín significa blanca) son tierras esponjosas y muy profundas, con excelente capacidad de retención de agua e inmejorables condiciones para el desarrollo del viñedo, reservando el agua de las lluvias para los meses más secos y calurosos. Otros tipos de tierras con menor porcentaje de superficie son las conocidas como “barros” y “arenas”.

El clima corresponde al de una zona meridional cálida, con importante influencia del Océano Atlántico. La media es de 17,5º centígrados. El viento de poniente es el que aporta a la cepa la humedad marítima, regando durante las madrugadas del estío las viñas de Jerez con los rocíos o ‘blanduras’.  Ello actúa como un factor moderador, atenuando los rigores del verano del Marco y el efecto de los cálidos vientos de levante. La región goza anualmente de 290 días de sol despejado e intensa luminosidad, sin heladas ni pedriscos. La pluviosidad alcanza una media de unos 600 l/m2.

Las uvas

En Jerez hay sólo tres uvas autorizadas: Palomino Fino, Pedro Ximénez y Moscatel, Estas dos últimas, por sus especiales características, se emplean para la elaboración de vinos dulces naturales que reciben los mismos nombres que las variedades de uva.

Hacia principios del mes de septiembre, cuando la uva alcanza una madurez mínima de 10,5 grados baumé, arranca la vendimia. La corta se realiza habitualmente a mano, aunque cada vez está cobrando mayor presencia la mecanización de la recolección, procurando que las uvas lleguen a lagar en las mejores condiciones y en el menor tiempo posible. Para ello, los racimos recién cortados se colocan en cajas de plástico que se apilan unas sobre otras de forma que la uva no sufra en su transporte de la viña al lagar. Tradicionalmente las uvas destinadas a la elaboración de vinos dulces de las variedades Pedro Ximénez y Moscatel se colocan al aire libre para su soleo sobre redores de esparto. El objetivo es lograr la pasificación de la uva.

Los vinos

El secreto o milagro del Jerez está en su proceso de crianza que comienza con el prensado de la uva y el traslado del mosto resultante a las bodegas donde experimentará una primera fermentación de unos diez días.

En el proceso de crianza de los Vinos del Marco de Jerez, a éstos no se les fuerza para que sigan un camino determinado, sino que es el propio vino quien elige, tranquilo y sin prisa, su ruta hacia uno u otro tipo ya consagrado.

En el Marco de Jerez la crianza del vino es aerobia; en el caso del Fino y la Manzanilla la oxidación se evita por la aparición espontánea, en la superficie del vino, de un velo de flor que le aísla del aire, consume su alcohol, y le aporta nutrientes. Este velo de flor, que perdura todo el año sobre los Finos y Manzanillas, son los que obran el milagro de su “crianza biológica” y le dan sus peculiares características organolépticas.

Por contra, el vino que fue clasificado con una raya y un punto se encabeza hasta los 17,5º, lo que impide el desarrollo de la flor, y se almacena en botas para iniciar la crianza en presencia de aire, que dará lugar a los olorosos “crianza oxidativa”.

La crianza del Jerez y la Manzanilla se realiza en botas de roble americano que se llenan en sus 5/6 partes, dejando una cámara de aire de “dos puños” para que puedan actuar las levaduras de la flor. Estas botas se disponen en hileras de tres alturas, lo que se denomina el sistema de criaderas y solera. El sistema consiste en ir trasegando vino desde las hileras o criaderas más elevadas, hasta la hilera o escala más cercana al suelo que se denomina solera y contiene el vino de más edad. De estas soleras es de donde se extrae una proporción de vino para su embotellado.

El Consejo Regulador reconoce una decena de tipos de vinos y ha introducido distintas categorías para vinos con un especial grado de envejecimiento. Los llamados Vinos con Indicación de Edad (para los caldos de más de 12 y 15 años) y los Vinos de Jerez con Vejez Calificada, en los que se encuadran vinos de más de 20 (comercializados como V.O.S. “Vinum Optimum Signatum”) y más de 30 años de crianza (V.O.R.S. “Vinum Optimum Rare Signatum”).

Bodegas en la D.O.

Conozca las diferentes bodegas distribuidas por Bodegas Collado dentro de la denominación de origen.

Bodegas Juan Piñero
Bodegas Díez Mérito
Bodegas Collado