D.O. Montilla-Moriles

El marco de producción de la Denominación de Origen se extiende por buena parte del sur de la provincia de Córdoba. Los ríos Genil y Guadajoz limitan sus fronteras oriental y occidental, en tanto que el Guadalquivir, al Norte, y las Sierras de la Subbética, al sur, delimitan su contorno. No todos los terrenos comprendidos dentro de estos límites se consideran aptos para la producción de uva destinada a la elaboración de los vinos amparados.

La fundación del Consejo Regulador que no se hizo efectiva hasta Diciembre de 1944, aprobándose su Reglamento en Octubre de 1945. Ordenes de las Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía de 11 de Noviembre de 1985 y de 12 de Diciembre de 1985 ratifican el Reglamento de la Denominación de Origen Montilla-Moriles y de su Consejo Regulador.

La zona

El suelo es un factor primordial en la calidad de todos los vinos y, especialmente, en la de los generosos elaborados y criados en la denominación de origen Montilla-Moriles. Los viticultores, desde los tiempos más remotos, han sabido cuales son las mejores tierras para obtener vinos singulares, finos, delicados y de graduación alcohólica natural elevada.

Pensar en tierras ideales para obtener vinos de calidad, especialmente los tradicionales finos cordobeses, supone localizar terrenos en los que el suelo y el subsuelo sean calizos, las albarizas.

Las condiciones meteorológicas inciden en el correcto desarrollo de la vid, en la perfecta maduración del fruto y en la fermentación y crianza de los vinos.

Es especialmente importante la temperatura en el desarrollo del velo en flor que se desarrolla a partir de temperaturas comprendidas entre 4 y 6 grados centígrados y que desaparece, muere, cae al fondo del envase, cuando la temperatura del vino supera los 27-28 grados. Entre 16 y 22 grados, normalmente, la levadura de flor se desarrolla en condiciones óptimas y alcanza con mayor rapidez los objetivos cualitativos que se persiguen con la crianza biológica.

Importante es también la humedad, que debe oscilar en las naves de crianza entre el 60 y el 80%. De ahí la costumbre de cubrir el suelo de las bodegas con albero por su ya citada capacidad para retener agua e ir cediéndola lentamente.

Las uvas

Las cinco variedades más representativas: Pedro Ximénez, Moscatel, Airén, Baladí-Verdejo y Montepila. Las tres últimas son vidueños que confieren características especiales a los finos.

La Pedro Ximénez es la variedad más extendida y que caracteriza a los finos y exquisitos dulces elaborados en la d.o. Es probable que esta cepa ocupe en Andalucía mayor número de hectáreas que la Palomino, puesto que es la variedad principal de las denominaciones de origen Málaga y Montilla-Moriles, extendiéndose también por algunos pagos jienenses, onubenses y sevillanos.

Los vinos

Los vinos protegidos por la Denominación de Origen “Montilla-Moriles” se distinguen según las características de la uva, de los mostos y del proceso de elaboración y crianza a que cada uno de ellos es sometido, además de por su contenido alcohólico.

El sistema de criaderas y soleras es el utilizado para la crianza de sus vinos, sistema muy singular y extendido en toda Andalucía. Este sistema de crianza puede ser de crianza en flor o crianza biológica y crianza Oxidativa.

Bodegas en la D.O.

Conozca las diferentes bodegas distribuidas por Bodegas Collado dentro de la denominación de origen.

Toro Albalá
Bodegas Collado